domingo, 23 de abril de 2017

El proceso de los sentimientos y las emociones

Buenas días, 


Etimológicamente el término emoción proviene del latín "emotĭo" que significa movimiento, impulso, "aquello que nos mueve hacia". De tal forma cuando se produce una emoción esta genera una reacción psicofisiológica que nos ayudará a adaptarnos a una determinada situación. Así la persona que la experimenta, otorga al acontecimiento que la genera la suficiente importancia como para que este desencadene una reacción. Por tanto las emociones implican una variación efímera en nuestro estado de ánimo. 

Por contra, se dice que los sentimientos serían el resultado de esas emociones, siendo estos más estables en el tiempo, y capacitando a la persona para establecer una determinada reacción,;

Nada de lo anterior es real. Si tomas las emociones y sentimientos según las definiciones anteriores, lo único que conseguirás es seguir en la ilusión en la cual vives, y jamás podrás salir de la misma. Te guías por la emoción y el sentimiento dando por hecho que son reales, pero estos no son mas que la consecuencia de dicha ilusión. La única forma de saber dónde reside la causa real de emociones y sentimientos es acudir a tu mundo interior.

Con el fin de responder a estas y otras cuestiones, os invitamos a nuestra próxima conferencia.


Dirección: C/Águila Perdicera, edificio México, bloque 3, 2-D 
(marcar en el porterillo 2324 campana)

29 de Abril. Hora: 18:00 

Teléfonos: 660506265 / 650514925

PRECIO: 30€

-Equipo Corpus mente Sevilla-

jueves, 20 de abril de 2017

“Los fármacos psiquiátricos nos hacen más daño que bien”

Buenos días, 
En 1936, el neurólogo portugués Egas Moniz presentó una operación quirúrgica que destruía conexiones entre la región prefrontal y otras partes del cerebro. Esta cirugía, conocida como lobotomía, se popularizó como tratamiento para la esquizofrenia y en 1949 le valió a Moniz el Nobel de Medicina. La intervención perdió interés años después por la aparición de medicamentos como la clorpromacina, que se convirtieron en el tratamiento habitual para este tipo de enfermedades mentales.
Desde entonces, la lobotomía ha pasado a ser un símbolo de una psiquiatría que curaba a los pacientes anulándolos y algunos grupos de familiares de lobotomizados han pedido incluso que se le retire el Nobel a Moniz. Algunos expertos, no obstante, consideran que, en su momento, sin alternativas terapéuticas para aquellas psicosis, el tratamiento del médico portugués mejoró la vida de sus pacientes y sus familiares.
El caso de la lobotomía es una muestra de lo controvertidas que pueden resultar las herramientas terapéuticas en una disciplina tan compleja como la psiquiatría. Los fármacos que sirvieron para superar aquella cirugía, a los que muchos psiquiatras atribuyen la dignificación de la vida de pacientes con trastornos psicológicos graves, tampoco han sido ajenos a las críticas. Peter Gøtzsche (Næstved, Dinamarca, 1949), profesor de Diseño y Análisis de Ensayos Clínicos de la Universidad de Copenhague, lleva años abogando por la reducción drástica del uso de fármacos contra las dolencias psiquiátricas. En su libro Psicofármacos que matan y denegación organizada (Los libros del Lince), el investigador danés analiza las carencias de la ciencia que justifica el uso de estos medicamentos y explica por qué cree que, pese al consenso que despiertan entre los psiquiatras, “están haciendo más daño que bien”.
Pregunta. Usted aboga por una reducción paulatina [Gøtzsche advierte del peligro de dejar de tomar psicofármacos de repente], pero prácticamente total, del consumo de medicamentos psiquiátricos. Sin embargo, hay muchos psiquiatras que defienden su utilidad y que afirman que han permitido reducir la cantidad de enfermos recluidos en asilos.
Respuesta. En primer lugar, no es correcto decir que los antipsicóticos hayan reducido la presencia de personas en asilos. El vaciado de los asilos tiene que ver con consideraciones financieras. Era demasiado caro tener a tanta gente en estas instituciones por muchos años. Esa reducción no coincide con la introducción de fármacos antipsicóticos.
Los antipsicóticos son algunos de los medicamentos más tóxicos que existen, aparte de la quimioterapia para el cáncer. Producen daño cerebral permanente, algunas veces incluso después de un tiempo de uso relativamente breve, y hacen más difícil que la gente vuelva a vivir una vida plena. He llegado a la conclusión de que, muy probablemente, nos iría mucho mejor si no utilizásemos antipsicóticos en absoluto.
No soy la única persona que lo ve así. Hay psiquiatras que han estudiado la literatura de una forma tan cuidadosa como yo y que han llegado a la misma conclusión: que en realidad no necesitamos fármacos antipsicóticos, porque frente a lo que implica el nombre, antipsicótico, no curan las psicosis. Los antipsicóticos tranquilizan a la gente, pero también les arrebatan parte de sus emociones, parte de sus pensamientos normales. Puedes ver que algunos de ellos se convierten en zombies, que no pueden hacer nada.
P. Si estos fármacos son tan dañinos, ¿por qué comenzaron a utilizarse de forma habitual en psiquiatría?
R. En 1954, cuando la clorpromazina fue descubierta y llegó al mercado. se consideraba una mala droga, la comparaban con una lobotomía química. Sin embargo, un año después, de repente, era buena. Eso es muy extraño. Hubo un presidente de la Sociedad Americana de Psiquiatría Biológica que afirmó que ese fármaco era como la insulina para la diabetes. Es algo demencial, porque si tienes diabetes, te falta insulina, y cuando a ti te dan algo que te falta es un buen tratamiento. Pero cuando tienes una psicosis no te falta nada, así que la comparación es errónea. Sin embargo, desde que se lanzó aquella idea se ha hablado de un desequilibrio químico. No hay desequilibrio químico, nunca se ha podido demostrar que haya nada en los pacientes psicóticos o depresivos diferente de las personas sanas. El desequilibrio químico es una mentira.
El Instituto Nacional para la Salud Mental en América, llevó a cabo un ensayo con clorpromazina y fármacos similares y placebo y concluyeron justo lo contrario de lo que pasa cuando das estas drogas a la gente. Observaron que los pacientes eran menos apáticos, que se movían más y parecían mejorar. Estas drogas hacen justo lo contrario. Esto sucede porque los ensayos no están bien cegados.
P. Si los datos de los estudios son accesibles a todo el mundo, ¿por qué tantos psiquiatras los interpretan mal? ¿Es que son todos estúpidos o malvados?
R. Esta pregunta es interesante y no solo concierne a la psiquiatría. ¿Por qué se llevaron a cabo sangrías durante tantos siglos? Incluso cuando tenías cólera y necesitabas los fluidos, tomaban la sangre de la gente y muchas veces eso les mataba. Y creían que lo hacían bien. Durante siglos. Cómo es posible que nosotros los humanos, que tenemos cerebros maravillosos, podamos quedar atrapados en engaños colectivos como las sangrías o la creencia en los antipsicóticos. Así son los humanos, pero tenemos que combatirlo demostrando a la gente que sus creencias no coinciden con la evidencia científica.
P. ¿Qué alternativas hay a los fármacos contra las psicosis graves?
R. Es muy simple: ningún fármaco. La alternativa a dar demasiadas drogas a la gente es darles muy pocas. Si hiciésemos eso tendríamos una población más sana que viviría más, porque las drogas psiquiátricas matan a mucha gente. Y no lisiaríamos a tanta gente, tanto físicamente como cerebralmente. Otra alternativa es darnos cuenta de que muchas de las que llamamos enfermedades psiquiátricas se tratan mejor a través de psicoterapia. Estas enfermedades muchas veces tienen que ver con fuertes emociones que la gente no puede manejar y que les hace asustados, ansiosos... Utilizando psicoterapia se puede enseñar a la gente a manejar esos fuertes sentimientos que les acaban convirtiendo en pacientes psiquiátricos.
P. ¿Cómo suelen responder los psiquiatras a sus críticas?
R. Muy rara vez debaten conmigo lo que la ciencia dice. Creo que esto muestra que para ellos es difícil debatir sobre la ciencia. Lo que hacen es tratar de denigrarme como persona. Diciendo que no soy un psiquiatra. Es cierto, pero he aprendido a leer, soy un investigador, se leer artículos científicos. No necesito ser un psiquiatra para saber sobre este área.
También, junto a estos psiquiatras que se sienten amenazados, hay otros que están de acuerdo conmigo. Y hay algunos que no utilizan drogas psiquiátricas. Hay otros psiquiatras que están cambiando sus opiniones basándose en mi trabajo, algo que me anima mucho. Algunos no escuchan porque lo consideran demasiado aterrador. Si has creído en algo durante treinta años, ¿cómo puedes cambiar esa creencia?, decirte, estaba equivocado desde el principio, he dañado a muchos pacientes. Eso no es fácil, es más fácil cerrar los ojos y continuar como siempre.
P. Por cómo explica las cosas, da la sensación de que la gente está bien, empieza a tomar fármacos, empeora, y tiene que dejarlos para volver a estar bien. Pero la gente empieza a tomar medicamentos porque se encuentra mal y cuando deje de tomarlos es probable que la enfermedad no haya desaparecido.
R. Es un poco complicado. Cuando la gente no se siente bien y empieza a tomar drogas, muchos sienten que les ayudan. Pero lo que no saben es lo que habría pasado si no hubiesen tomado ningún fármaco. La mayor parte de la gente mejoraría en cuestión de semanas sin necesidad de drogas. Cuando les das un antidepresivo, muchos también mejoran en cuestión de semanas. Pero la diferencia entre darles la droga y un placebo es muy pequeña y estos ensayos clínicos no son fiables, porque no están bien cegados. Tanto los médicos como los pacientes confunden el proceso natural de curación que habría sucedido en cualquier caso, incluso con una psicosis aguda, con el efecto del fármaco.
Por otro lado, los pacientes se ponen nerviosos cuando dejan la medicación. Se preguntan qué pasará, si volverán a estar deprimidos. Y sí, si dejas un antidepresivo de una día para otro, muchas personas tendrán una depresión en cuestión de días, pero esto no es una depresión real, es una depresión fruto de la abstinencia. Ahora ha cambiado tu cerebro, como si un alcohólico deja el alcohol, se sentirá mal.
Fuente: El País
-Equipo Corpus Mente Sevilla-

miércoles, 22 de marzo de 2017

La falsa ilusión de saber

Buenas tardes, 

La etimología de la palabra "pensar" nos conduce a "pendere", que se traduce por colgar o pesar, y en estos dos conceptos basáis vuestra vida. Creáis constantes listas de argumentos que os hacen inclinar la balanza a favor o en contra en la toma de vuestras decisiones, pero ¿qué hay de lo que realmente queréis? 

Como todo en esta vida, nos enfocamos en el exterior, en la consecución de un resultado, objetivo, o meta. Pensáis qué hacer para conquistar al chico/a que os gusta, para lograr un mejor trabajo, para aumentar vuestro nivel de ingresos, o en un plano más espiritual para desarrollaros y ser mejores personas. En resumidas cuentas, pensáis -quizás hasta la obsesión- en qué hacer para conseguir la felicidad, obviando lo más relevante: ¿Eso que ansío, eso que necesito, es real? o ¿es algo que la sociedad, la cultura, la educación o yo mismo me impongo? 

Y es que, en vez de responder a estas preguntas, os seguís centrando en conseguir, conseguir, y conseguir, y cuando no obtenéis lo deseado, hacéis lo indecible para que la consecución de eso que parece, os dará la felicidad, se lleve a cabo, y para ello:

Meditáis, a ver si conseguís calmar la mente...

Visualizáis, actuando como si esa pareja que queréis ya estuviera con vosotros, o ya estuvierais contratados para ese trabajo que ansiáis...

Os esforzáis en cambiar vuestros "malos" pensamientos, por "buenos". Repitiéndoos frases que en lo más profundo de vuestro corazón no creéis...

Etc, etc, etc.

Y al final, vuestro paso por la vida se reduce a la repetición de una serie de patrones que se suponía daban la felicidad, meta utópica e infranqueable que os adormece en aquello que llamáis vida. Y es que claro, como no obtenéis lo que queréis, como la consecución de vuestros deseos no llega al puerto que deseáis, la vida es horrible. 
Os olvidáis de lo básico, y es que eso no es vivir, sino sobrevivir, porque para vivir, hay que abrir los ojos, darse cuenta, tener consciencia, y vosotros estáis aún dormidos. Muchos se preguntan si hay vida después de la muerte, nosotros nos preguntamos si habéis vivido antes de morir. 

Si hubierais ni tan siquiera empezado a vivir, os habríais dado cuenta que nada de lo que percibís es real porque el exterior es captado por el filtro de vuestro mundo interior, y este os hace distorsionar la realidad, llevándoos al engaño, a la confusión, y a la interpretación. Tratáis de explicar con las herramientas que tenéis eso que percibís, pero ¿cómo podéis daros cuenta de lo que ocurre a vuestro alrededor si tenéis los ojos cerrados? Si hubierais empezado a abrirlos, os habríais percatado de esa falsa ilusión de saber que presentáis.  

Por tanto cuando decidáis abrir los ojos, cuando decidáis quitaros la máscara, cuando decidáis dejar de defenderos culpabilizando a los demás, al exterior o a la vida de vuestro pesar, solo y solo entonces, empezaréis a ver la realidad, a daros cuenta de que el origen de nuestros sentimientos o conductas no reside en nuestro pensar sino en nuestro mundo interior.


-Equipo Corpus Mente Sevilla-

domingo, 12 de marzo de 2017

¿Cuál es la causa real nuestros pensamientos, sentimientos y emociones?

Buenas tardes,

Se define el pensamiento como la capacidad que la persona presenta para formar ideas y representaciones de la realidad en la que se encuentra inmersa, lo cual le conduce a establecer determinadas reflexiones sobre las disyuntivas que pudieran acontecer en su vida cotidiana, siendo el pensamiento por tanto, la base de todo comportamiento. 

No debemos olvidar, que el impacto emocional que pudiera generar un hecho debe ser integrado en nuestra mente para ofrecer la respuesta que mejor se adapte a las condiciones que el medio demanda, racionalizando por
tanto esas reacciones, pero...

¿Es el pensamiento el primer eslabón de la cadena? 

No, por consiguiente aunque el pensamiento cambie, la realidad no lo hará. Sólo cambiará la forma en la que aquellos acontecimientos que no deseas vivir se presentan, sólo cambiarán tus interpretaciones. Pero el fondo, lo profundo, lo latente, lo escondido, seguirá ahí. Seguirá siendo el mismo, y por tanto con el tiempo, te darás cuenta que aquello que parecía haber cambiado, nunca lo hizo. 

Entonces, ¿cuál es la causa real nuestros pensamientos, sentimientos y emociones?

Con el fin de responder a estas y otras cuestiones, os invitamos a nuestra próxima conferencia.


Dirección: C/Águila Perdicera, edificio México, bloque 3, 2-D 
(marcar en el porterillo 2324 campana)

18 de Marzo. Hora: 17:00 

Teléfonos: 660506265 / 650514925

PRECIO: 30€

miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Encuentros o atracción?

Buenas tardes,

En alguna ocasión habréis escuchado que podemos atraer a nuestra vida las cosas que deseemos tan sólo con pensar en ellas. Prueba de ello es la existencia de personas que afirman sin ningún género de dudas que ellas lo han vivido en primera persona, apelando por su parte a la utilización de técnicas, o trabajos que han realizado con el fin de cambiar pensamientos, creencias, actos, etc. De tal forma ello les ha permitido dejar de crear o de atraer la realidad que no les gusta, y cambiarla por una que sí les hace felices.

Lo anteriormente descrito, sería como decir que un elefante se presenta en nuestra vida porque lo hemos creado o atraído. Así, el elefante no existía pero nosotros con nuestro pensamiento lo hicimos posible.

También cabe la posibilidad de que el elefante existiese estando por tanto en un determinado lugar, por ejemplo, en la India y nosotros con nuestro pensamiento, lo hemos atraído hasta donde nos encontrábamos. 

Lo comentado en el primer párrafo puede otorgar cierto control sobre la realidad, ya que simplemente se deben seguir unas determinadas pautas para conseguir lo que se desea. Lo cual podría permitirnos justificar lo que aparentemente no tiene una explicación. 

La realidad es que el elefante está en nuestra vida simplemente porque nos lo hemos encontrado. Ni lo hemos atraído, ni lo hemos creado. Es un "encuentro", pero ello no es casual, tiene su razón de ser. No obstante, ello os deja sin control, pues no sabéis el porqué.

Los encuentros con situaciones, personas y demás son necesarios en la vida. No son ni malos ni buenos, son simplemente "encuentros" que están ahí por una razón.

Párate ante esos encuentros. No quieras cambiarlos. No quieras echarlos de tu vida. No huyas de ellos. Entérate por qué están en tu vida. Sólo así comenzarás a ver la realidad.



-Equipo Corpus Mente Sevilla-

miércoles, 22 de febrero de 2017

El proceso real de la enfermedad -psicológica- y su tratamiento (II parte)

Buenas tardes,

La semana pasada nos centrabamos en el proceso de la enfermedad desde un punto de vista médico. Esta semana queremos seguir por esta línea, pero esta vez, hablando de los diferentes tipos de tratamientos: Alópatas, homeopáticos, o naturópatas entre otros, y finalmente tratar la enfermedad desde un punto de vista psicológico. 

¿Cómo concibe el psicólogo la enfermedad?

¿Cómo trata los trastornos psicológicos?

¿Se trata la raíz de los mismos?

¿Se confunden causas con desencadenantes, y por tanto se centra el radio de acción en la eliminación de síntomas?

Por ello y con el fin de responder a estas y otras preguntas, os invitamos a nuestra próxima conferencia.


Dirección: C/Águila Perdicera, edificio México, bloque 3, 2-D 
(marcar en el porterillo 2324 campana)

25 de Febrero. Hora: 17:00 

Teléfonos: 660506265 / 650514925

PRECIO: 30€


-Equipo Corpus Mente Sevilla-

lunes, 13 de febrero de 2017

Vivimos muy rápido

Buenas tardes, 

"Vivimos muy rápido.
Ya no respiramos lento,
ya no nos sentamos frente al mar sin esta necesidad de decírselo a alguien.
Lo queremos todo ya y aquí,
aunque ya y aquí quiera decir
mal y de perfil.

Nos contamos cosas a través de pantallas heladas
y temblamos más con una batería baja que con
un susurro en la nuca.

Si nos tropezamos agarramos más fuerte el móvil
que la mano del de al lado.

Nos hacemos fotos sin pensar
que el corazón más importante
es el que está tras las pestañas,
y no los ojos que hay debajo.
Preferimos mil me gusta en la nube
qué un me gustas en el ombligo.

Valoramos a la gente por el ejército que tiene detrás 
sin preocuparnos ni un segundo de los principios de un capitán.

Nos repetimos que dormir solo no está tan mal,
convencidos de que las defensas se bajan mientras lo hacemos.
Como si dejar que alguien entrase 
no fuera lo mejor que le puede pasar a tus piernas.
Nos traen el desayuno a la cama y 
corremos a inmortalizar el momento, 
en vez de tirarlo todo por los aires y 
engancharte como un koala al porteador.

Tiramos el amor a estornudos como 
si siempre fuese a haber más en la reserva. 
Le ponemos barreras tan altas 
porque de pequeños nos dijeron que podía con todo. 
Y a lo peor, pueda saltarlas pero, 
¿cómo quedará lo que consiga pasar?
No nos dejamos tiempo
para echarnos de menos
y en los abrazos,
ya ni cerramos los ojos.
Nos queremos mal.
Y rápido.
Y mal.

Nos conformamos.
Y no, así no.
Yo no.
Ya no".
Patricia Benito

-Equipo Corpus Mente Sevilla-